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Por Juan Ramírez Martínez.

Alguien que se las da de erudito del cine me comentó en el parque: “¿Ya viste el happy end de Ian Padrón?” Yo no la había visto y en ese momento no pude responderle. De manera que ahora va mi respuesta.

El final de Habanastation, aunque esperado, no es para nada un final feliz –porque podemos decirlo en español- sino un final lógico. Sin embargo, me gustaría abordar una reflexión en torno al titulo de la película pues considero que se ajusta a una realidad pues no se si fue intencional o no, pero Ian Padrón fue justo y certero en la selección. El playstation es una modalidad de entretenimiento computarizado que prolifera en la enorme metrópolis de la Habana. En todos los países sucede lo mismo, las grandes ciudades y las capitales se desarrollan a un ritmo diferente del resto del país. Lo que es común en la Habana puede ser desconocido para un niño bayamés, por ejemplo. Muchos niños de los que fueron a ver la película la disfrutaron y no por el playstation pues este nunca se ve – a no ser el aparato, que por cierto ni yo me imaginaba comiera-, sino por la historia y las aventuras de estos dos pequeños amigos.

Con un lenguaje muy sencillo nos adentramos una vez más en el fascinante mundo de la aventura y demostrado está que por ser una aventura no pierde su sentido aleccionador. El niño que por accidente descubre un universo semiosfero paralelo al suyo dentro de su biosfera es prácticamente loa misma historia del niño oriental que descubre a La Habana o a Santiago de Cuba. El descubrimiento se realiza desde adentro y no con la guía de adultos; por ello es más fantástico y atrayente para adultos y sobre todo para los mismos niños. Descubrir el primer baño descalzo bajo la lluvia, o mejor dicho, en un aguacero; la primera riña de tumulto en una calle; los personajes típicos y los “toeros” que no faltan en los barrios y los conflictos de intereses entre otras cosas dan matices a la aventura. La historia se adereza con todos estos ingredientes y una que otra nota de comicidad ante el extrañamiento de un personaje con el otro. La realidad cubana de los barrios todos las conocemos aunque algunos traten de hacerse los ciegos, pero en cualquier ciudad tenemos un barrio de “la tinta”.

Y hablando de lenguaje permítaseme puntualizar algo no muy certero; ¿cómo es posible que el niño que nunca había jugado playstation supiera el modo en que se escribía y lo pronuncie tal y como es? Si, evidentemente, se buscaba un toque de comicidad, pero no tiene sentido.

Habanastation no es la gran película desde el, punto de vista estético ni una cinta que marque la historia del cine por su aporte. Habanastation es una película necesaria que rompe con una serie de obras cubanas que hemos visto en los últimos años donde los códigos se convierten en el leit motiv de una polisemia injustificada para decir supuestas cosas de manera escamoteada; otras en las cuales se simplifica demasiado el cine hasta convertirlo en un crucigrama, a veces y en un remedo de tele novela surrealista. El secreto de Habanastation está en su credibilidad y sobre todo en su modo de recontarnos algo ya dicho con los mismos códigos pero en un contexto que nos obliga a detenernos pues es el nuestro. La historia está contada para todos y con la perspectiva de un fenómeno que todos podemos apreciar: la desigualdad dentro de la supuesta igualdad. No obstante ello, el final no es feliz, sino satisfactorio; el niño “presta”, no regala, su playstation y además, pide que se lo cuiden: muy racional y posible!

Eso si, coincido con el licenciado e investigador David Tamayo cuando dice que “De la construcción de los personajes y la actuación de los mayores sí es lícito demandar. El botero interpretado por Rigoberto Ferrera resultó de gestualidad exagerada y bocadillos gastados en el propio repertorio del actor. Un malogrado personaje en el director de la escuela interpretado por René de la Cruz, que ha sido encasillado esta vez en un típico burócrata del cine de los años 80, que no da tono alguno de novedad al argumento, sino que lo empobrece.” Es cierto, pero si ustedes observan, en las más recientes entregas del ICAIC se observan estos deslices y cameos innecesarios de personajes insignificantes que son interpretados por grandes figuras de la escena cubana sin aportarle nada a la historia; o sea, que en ese papel pudo estar lo mismo una superestrella que un superdesconocido.

 Al cierre del ciclo inicial de exhibición escuché que había sobrepasado el medio millón de espectadores (algo titánico en nuestros días, más si agregamos que a la semana de su estreno ya, al menos en Bayamo, había sido pirateada y corría de máquina en máquina de los quemadores revendedores). Sucede que Habanastation, del mismo modo que mucho del cine cubano, va a nuestras realidades, pero la diferencia su sencillez y elocuencia para bordar lo que voy a llamar “la desigualdad dentro de la diversidad” mientras nos ataca por el lado más débil de una persona, y sobre todo de un cubano; la niñez. Esta era y es una cinta necesaria.

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Autora: Lic. Yudelkis Calaña Guevara

Evidentemente la televisión como producto artístico está cargada de significados que son establecidos a partir de códigos decodificados por receptores individuales , que le impregnan un significado particular .Debe señalarse como factor importante el papel que desempeña este medio en el receptor a partir de una realidad totalmente diferente y sobre todo diversa .Por ello debe sumarse, y de hecho , esta ha sido la tendencia, a nuevas visiones a partir del contexto actual en el que se desarrolla, desde el nuevo rol que desempeña la televisión en la sociedad. Tradicionalmente el Estado,la Iglesia, la familia y la academia jugaron un papel importante en cuanto a la divulgación y toma de conciencia frente a valores éticos y morales, el ejercicio de la ciudadanía y la formación de sujetos políticos y sociales. A partir del siglo XX los medios de difusión masiva han desempeñado un papel cada vez más preponderante al asumir estas funciones. Tengamos en cuenta que vivimos en medio de una “era“, que se ha dado en llamar posmoderna, cargada de inquietudes, trasformaciones y revoluciones en la informática y los medios, lo cual favorece la circulación de información y acceso, aunque en otros aspectos muchos autores consideren que es perjudicial por cuanto no todo lo que se promueve y consume es arte ni cultura  sino pseudoaerte  y pseudocultura (conceptos y visiones que bien merecen ser debatidos)

Lo cierto es que la tv juega un papel importante en la sociedad, es un medio de relativo fácil acceso  y está diseñado  para ser consumido e incluirse dentro  de la cotidianidad de las personas,  las familias. Su responsabilidad social es grande así como su papel dentro del desarrollo social, por ello debe ocuparse de dar mensajes educativos, de dar información de ser “ consumida”, tengamos en cuenta y cito textualmente :“La misión del ICRT se define como “un espacio informativo, educativo y de entretenimiento que satisface – a través de diversas formas estéticas – los intereses de los diferentes públicos cubanos así como la proyección mundial de la realidad nacional e internacional, en correspondencia con los principios dela Revolución Socialista.”Debemos preocuparnos y ocuparnos de hacer una televisión inteligente-desde el contenido- pero entretenida, es decir inteligente-desde la forma.

La tv , arte al fin, tiene un carácter polisémico, semiótico, cargado de significados que son asumidos o no por el receptor, esto nos lleva a uno de los principales conflictos en la realización del audiovisual.. se lo que quiero pero… ¿cómo lo traduzco en obra artística que sea atractiva y lleve el punto de vista deseado desde un contenido que responda a los intereses del ICRT?. ¿Cómo construir la representación de los valores sociales y ciudadanos en la tv en cuba y más específicamente en nuestra tv comunitaria?

La imagen audiovisual, en tanto texto, es susceptible de múltiples lecturas, las cuales, finalmente, tienen sentido, no en la pantalla, sino en el espectador. De acá se derivan consideraciones tanto frente al proceso perceptivo, como de socialización que posibilitan nuestros espacios. Tengamos en cuenta que las imágenes televisivas son susceptibles de una elaboración propiamente semiótica que conduce a su articulación discursiva, de la que depende su capacidad de contener significación .Debemos apropiar los contenidos de medios como la televisión para, a través de ellos, posibilitar encuentros que deriven en aprendizajes, diálogos, toma de conciencia y reconocimiento de la realidad y el entorno, que pueden ser incorporados por las audiencias en sus procesos cotidianos de conocimiento y reflexión. De ahí la importancia de favorecer público críticos, capaces de percibir estéticamente una obra.

Progresivamente se ha sacado el concepto de desarrollo meramente de la esfera de la economía aumentándose la relevancia de otras áreas de la vida humana, como por ejemplo, la cultura. Pensemos la cultura como un concepto mucho amplio donde se inserte de manera significativa el reconociendo de nuestra identidad. Desde esa mirada nuestros espacios televisivos estarían promoviendo un desarrollo social, a partir del tratamiento de diversas temáticas: la meramente cultural, agraria, científico técnica, realidades que deben representarse a partir de las necesidades e intereses de nuestro público que busca identificarse y encontrarse dentro de nuestra televisora. Para ello no podemos olvidar elementos básicos que parten del carácter simbólico del arte, y los modos de ser interpretados por cada uno de nuestros receptores. El desarrollo debe ser contemplado como fenómeno sociocultural, y las intervenciones a través de programas o acciones concretas deben ser legítimas culturalmente hablando.

Lo que para algunos constituye nuestra mayor debilidad, es nuestra mayor fortaleza: el pertenecer a esa comunidad para la cual trabajamos. Solo podemos competir con otros canales, videos, ipod y las innumerables opciones  tecnológicas a las que pueden acceder nuestros públicos si logramos hacerlos parte de esa obra que se muestra en pantalla. Nuestras limitaciones son muchas desde el punto de vista tecnológico, pero no son pretexto para la infertilidad de ideas, no son excusas suficientes para productos mediocres desde lo conceptual ni desde lo visual, lo atractivo de una televisora comunitaria está justamente ser ella misma, porque solo de esta manera nuestros receptores encontrarían puntos de contacto con su propia realidad y por lo tanto sentirse identificados y reflejados. Si tenemos en cuenta la individualización  de los seres humanos a partir de nuevas tendencias que han impuesto estilos de vida entonces debemos ir en busca de estos públicos más individuales e íntimos. Mostar generalidades resulta vano, es importante reflejar ejemplos desde lo individual donde se identifique ese publico diana, que sienta suya la experiencia compartida, que se sienta parte desde esa experiencia particular del producto que colocamos en pantalla.

Debemos  lograr más participación de nuestro público y ser más respetuosos de las culturas locales,  acentuando el debate sobre la necesidad de incorporar el conocimiento local como base de un desarrollo más sostenible..-

Los receptores son sujetos insertos en contextos sociales y culturales específicos que conforman su cotidianeidad, e influyen en la forma en que interpretan los mensajes delos medios. Todos llevamos, en el momento de ver televisión, características y esquemas de percepción y valoración diferentes que influyen en la manera en que respondemos a los mensajes de los medios de comunicación; es decir, es un proceso mediado.

Hacer buen arte en televisión no es un hecho fácil, es algo que está más allá de los criterios personales, intereses de los realizadores y políticas de programación. Algunos programas se  han acercado al modelo de televisión que todos los profesionales y estudiosos del medio aspiramos a ver; pero tarde o temprano, muchos de ellos,  han ido haciendo concesiones. Será demasiado pedir una televisión constante, creativa, capaza de acercarse al receptor a partir de lo que le interesa y de cómo le interesa ver?

Es cierto que la cotidianidad impone realidades, que dificulten que los creadores actuales puedan llegar lejos con sus obras televisivas, pero al menos estamos en la obligación de hacer obras  artísticamente válidas. Estamos en la obligación de hacer una búsqueda que abra los caminos hacia temas que interesen al receptor y tengan el comprometimiento del equipo de realización. Decirlo puede resultar sencillo, la realidad impone otras verdades. Existen muchos tipos de público y nuestro reto esta en llegar a cada uno de ellos. Cómo dejar de lado las banalidades?? Pues valorando en su justa medida a nuestros televidentes que suelen ser muy inteligentes, perspicaces y capaces al valorar un producto audiovisual. No es solo lo que se dice sino cómo se dice desde un lenguaje interesante innovador, original y orgánico. ¿Nuestro reto? complacerlos a todos, con todo tipo de producto, teniendo como norte nuestra política de programación, haciendo uso de la mayor herramienta con que contamos: formar parte  de la comunidad a la que destinamos nuestro producto audiovisual. Desde los medios de difusión logramos el desarrollo social si logramos ver nuestro producto audiovisual como una obra de arte (con los requerimientos que esto conlleva) que está destinada a ser consumida: Calidad  y Popularidad, Arte y Mercado no como contrarios, sino como elementos que se complementen en la búsqueda de nuestras raíces y nuestra cultura desde la perspectiva de las personas que la consumen.

 

TU DIOS Y EL MIO.

Si es tu Dios quien te dice

Qué él es único y omnisapiente;

Te subestima

Es que no existes.

 

Si tu Dios;  creador del cielo y de la tierra

Te prohíbe amar sencillamente amar

Como amamos todos o casi todos

Y disfrutar de todo cuanto él hizo

Entonces

¿para qué tanto esfuerzo en siete días y seis noches?

 

Si tu Dios te dice

Que solo en él puedes creer

Y te roba el derecho de creer en tus quimeras

En aquello que dicen los que ves orando ante un altar

O de rodillas alabando en un desierto

O descubrir en que creen los que no creen

¿A dónde vas?

 

Si tu Dios te obliga a que le temas

A que no puedas quererle

Como realmente se quiere a un hermano

A un amigo, a un perro, a un padre

O sencillamente al aire y a la tierra…!!!!

 

Si hace que te abstengas de acercarte

Hablar o estrechar la mano

De aquellos que no piensan

Como él o como te dice que seas tú

Mientras caminan uno junto al otro

Y te hace descreer la tolerancia;

Te cierra los caminos “otros”

Te convierte en ciego monocaminante

Y siembra la enajenación en tu conciencia

Con frases huecas hechas al afecto

Cantos de éxtasis

Omnubilatorios

Cantos que atrapan la forma deseada del momento…

¡Oh, Diós!

 

Si tu Dios te ama por los diezmos

Pedestales de lujo al que predica

Una paz para otra vida

Y en tanto predicar de cantos y alabanzas

Desde un claustro de egoísmo que se crean

Olvidan el Predicador, Tú y tu Dios

Toda la paz y amor que han lacerado

En ésta

La única

Terrenal

Efímera

Y justa vida…

 

 

Entonces.

Solo entonces.

Corro y alimento mis collares

Pongo agua nueva a cinco azucenas frescas

Beso a aquellos

Los que me han sido fieles al dolor

Aunque tengamos pensamientos

Diferentes ellos; diferente yo

Los que no siguen los mandatos de tu Dios

Voy a los proverbios de mi Santa Biblia

Y doy gracias a Dios una y mil veces;

Al Dios que me acompaña,

Le agradezco hundido en mi silencio

Desde el templo de mi cuerpo que es su templo

Que no haya sido él tu mismo Dios.

 

 

 

EL REY HA MUERTO

Para Evo Víctor Montero.

27 de julio, casualmente, Día del Locutor Latinoamericano.

Año 2011.

The King is dead!

Long live the King!

Y el Rey solo se ha ido de paseos

Anda dando lecciones de vida y de cultura

Culto el Rey hasta para morir

Ha muerto bien

Una muerte sin llantos ni flaquezas

Estoico

Estricto

Claro

Ha muerto firme

Culta su figura de macho zalamero

Negro orgulloso del Bayamo

Caballero del romanticismo

Trasnochador de blues

En su Soledad de un Tiempo de Verano

Nos deja Todo de él;

Desde su mano abierta

Hasta el eco de barítono sureño

Diciéndome al oído qué es el Jazz.

Pecador confeso

Rojo socarrón su verbo lisonjero

Feo David de honda plomiza

En lengua de daga cervantina

Que golpea martianamente con la piedra de su pensamiento

La ignorancia del cándido

La malevolencia del oportunista

¡que viva el Rey!

¡Ese Rey pan y cebolla

Trigo

Arroz

Vino

Palabra

Agua bendita

Mancha solar

Jinete

Arroyo de sabiduría

Manantial de historias

Padre Amigo Hermano

Te debo tanto que no habré de pagarte

Pasaré los recibos a los otros y a los otros

Para seguir gozando tu palabra airada

Tu sonrisa fuerte

En brazos de tu Patria agradecida.

El desnudo en el arte

Publicamos la imagen titulada “Hell”, en este mommento observa usted la intitulada “Paradise”. ¿Cuál es la distancia entre el infierno y el paraiso? Solo un cambio de matices.

El desnudo es la forma más sencilla de expresar la belleza, porque el propio cuerpo es la belleza y el alma su sustancia.

El desnudo en el arte

Por Juan Ramírez Martínez.

 

 

El amor y el desamor; la pasión y el desencanto; los errores y los aciertos… estos y otros estados de ánimo han sido  muchas veces los sentidos encubadores y generadores de hermosas e imperecederas joyas de la creación artística en los llamados románticos. Apasionados amantes de la vida yo les llamaría, grupo al que me adhiero sin reparos porque ser romántico no es solo ser un soñador, sino que además representa la búsqueda por el empleo certero de la palabra. El romanticismo es también un estilo de vida que se genera en el cultivo de los sentimientos, el genio y la palabra en todas sus dimensiones denotativas y connotativas; Y tal como diría Roberto Benigni –ese italiano que saca amores del dolor y la tragedia- la palabra que no nos sea útil en un momento dado para hacer poesía debemos castigarla por un tiempo con un largo olvido voluntario.

 

La palabra, esa es el arma fundamental para poder definir a una canción como romántica a partir de los cánones y reglas que tenemos trazadas para definir lo que es romántico y lo que no lo es. La `palabra, en este caso y determinadas reglas de la creación musical en las que bastante se ha profundizado por musicólogos e investigadores.

 

Romanticismo –para el dominio popular del término- en materia de música y poesía es sinónimo de dulzura; artificios y juegos de palabras selectas que refieran afecto y afinidad hacia determinados valores humanos. Cuenta la historia que la canción La Bayamesa de Céspedes, Castillo y Fornaris [1], surge de una ruptura amorosa parcial y la búsqueda de una reconciliación.

 

La alta cultura literaria de personas como los autores mencionados hacen que sean capaces de encontrar las palabras adecuadas y correctamente ordenadas para una persuasión; palabras, versos y sintagmas que -dichos aisladamente- pueden causar un determinado grado de identificación con sentimientos de afecto:

gentil bayamesa,

sol refulgente,

lánguida frente,

blando beso,

pura belleza,

moribundo de dicha y amor,

asoma a tu reja,

escucha amorosa mi canto,

acude a mi llanto,

moribundos de dicha y amor.

Glorias pasadas,

disipemos (…) la tristeza,

doblemos (…) la cabeza,

alivio a mi negro dolor.

 

Gentil bayamesa son dos palabras que juntas describen la personalidad y a la vez destacan la identidad de la persona sobre la cual se habla. De hecho, estamos ante una denominación que posteriormente serviría para describir a las hembras de esta área del país. La mujer bayamesa tiene una belleza mestiza propia de la región mediterránea y de los no-tabúes de esta zona rebelde[2] que asumió culturas varias para hacer la suya. La combinación lingüística gentil bayamesa se convertiría, con el tiempo, en una unidad cultural que se emplearía como referente romántico y a la vez patriótico pues se convierte en un símbolo representativo de la mujer cubana como sucedió posteriormente con el Himno de Bayamo.

 

No existe un mejor tratamiento para elevar la estima de una persona que el halago personal y para ello se emplea en la canción una metáfora como lo es sol refulgente para describir la belleza de la persona y la claridad de pensamiento.

 

Cuando los poetas-autores hablan de un sol refulgente refieren una fuente de vida y de luz a la vez que se reconoce el error humano cometido al destacar la tristeza mutua y los tiempos vividos.

lánguida frente;

pura belleza;

Glorias pasadas;

doblemos (…) la cabeza.

 

Los pesares y el arrepentimiento del amante que ha cometido un error se describen con palabras que generalmente expresan luto y dolor -y dejan sentir de manera subtextual una arrepentimiento rotundo- en nuestras culturas latinas como son las encontradas en los versos de esta canción cuando nos dice:

moribundo

lánguida

reja,

mi llanto

Glorias pasadas

(…) la tristeza

negro dolor

doblemos (…) la cabeza

La palabra moribundo aparece en dos oportunidades y no es por, mera casualidad. Moribundo es un vocablo que le propicia una fuerza emotiva y espiritual al estado anímico depresivo del individuo; describe –además-  una situación crítica y de desespero. Así vamos descubriendo, de paso, una de las características –según el General Máximo Gómez- de los cubanos: el extremo. Moribundo de amor. Pero es que solo el extremo estado de ánimo puede expresar en este instante una situación desesperada y a la vez ilustrar, todo un momento difícil de la vida de un hombre. El concepto machista de la época –que aun perdura en menor escala- es quebrantado al emplear la palabra llanto. Se quebranta un tabú machista si tenemos en cuenta que se ha mantenido dentro de nuestra cultura, y mucho más en esos tiempos- que los hombres no lloran. Por tanto, el hecho de llorar (llanto) abre claramente y sin prejuicios una osada expresión aunque varonil, riesgosa y osada para su tiempo. Un hombre llorando por una mujer es todo un símbolo ante los patrones epocales, pero mucho más atrevido es confesarlo públicamente a través de una canción.

 

Bayamesa no es solo la canción romántica cubana por excelencia; esta es también una muestra de todo un período socio-cultural de la nación. Nos describe en su meta texto algo interesante; la serenata. La serenata como elemento comunicativo de citas amorosas. La creación colectiva. El buen gusto en el empleo del idioma y la composición musical tomando elementos de la música española ya conocida en Cuba. Hay todo un entramado de sub-textos que nos describen todo un habitus[3] hecho ya práctica cultural para ese entonces. La canción nos da otro tipo de costumbres como son las de una arquitectura pues al hablar de reja nos muestra una costumbre; bien pudo haber dicho ventana, sencillamente o puerta si debía ser un vocablo disilábico.

Será a partir del habitus que los sujetos producirán sus prácticas. El habitus, como interiorización de las estructuras a partir de las cuales el grupo social en el que se ha sido educado produce sus pensamientos y sus prácticas, formará un conjunto de esquemas prácticos de percepción -división del mundo en categorías-, apreciación -distinción entre lo bello y lo feo, lo adecuado y lo inadecuado, lo que vale la pena y lo que no vale la pena- y evaluación -distinción entre lo bueno y lo malo- a partir de los cuales se generarán las prácticas -las “elecciones”- de los agentes sociales. De esta manera, ni los sujetos son libres en sus elecciones -el habitus es el principio no elegido de todas las elecciones-, ni están simplemente determinados -el habitus es una disposición, que se puede reactivar en conjuntos de relaciones distintos y dar lugar a un abanico de prácticas distintas.  De manera que, dentro de las prácticas culturales de la época, eligen los autores, y el intérprete principal, seleccionar una serenata y no enviar un intermediario casamentero ni una carta pues reconocen ésta como la vía idónea para una reconciliación. Este clásico cultural cubano para reflejar más que un momento nos retrata la esencia de lo más profundo de un sentimiento universal, el amor. “Todo esto hará el amor en vosotros para que podáis conocer los secretos de vuestro corazón y convertiros, por ese conocimiento, en un fragmento del corazón de la Vida.”[4]

Al decir del poeta cantor Silvio Rodríguez, solo el amor engendra la maravilla y ese resultado de engendro es la Bayamesa. Estamos ante una obra digna de ser estudiada de manera más detenida por cuanto nos aporta desde diversas aristas semiológicas y sociológicas para la comprensión de parte del pensamiento ético, político y cultural de una época de Cuba a partir del pensamiento de tres hombres de distinta extracción social. Tres o cuatro hombre –respetando criterios- que fueron unidos por un desamor que buscaba la posible fuga de un amor a través de la belleza artística.

“si amáis y debe la necesidad tener deseos, que vuestros deseos sean éstos:

Fundirse y ser como un arroyo que canta su melodía a la noche.

Saber del dolor de la demasiada ternura.

Ser herido por nuestro propio conocimiento del amor. Y sangrar voluntaria y alegremente.”

Despertarse al amanecer con un alado corazón y dar gracias por otro día de amor.

Descansar al mediodía y meditar el éxtasis de amar. Volver al hogar con gratitud en el atardecer.

Y dormir con una plegaria por el amado en el corazón y una canción de alabanza en los labios.[5]

 

 

 


[1] Según el músico e investigador César Odio, la pieza tiene tres autores pues se debe incluir al intérprete principal quien no es mencionado regularmente por no ser una personalidad tan reconocida como los otros tres bayameses.

[2] Recuérdese que en Bayamo se violaban las leyes del comercio de contrabando y se gestaron las más importantes muestras de rebeldía contra el gobierno español.

[3] “El habitus se define como un sistema de disposiciones durables y transferibles -estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes- que integran todas las experiencias pasadas y funciona en cada momento como matriz estructurante de las percepciones, las apreciaciones y las acciones de los agentes cara a una coyuntura o acontecimiento y que él contribuye a producir” (Bourdieu, 1972: 178) (…)”Los condicionamientos asociados a una clase particular de condiciones de existencia producen habitus, sistemas de disposiciones duraderas y transponibles, estructuras estructuradas predispuestas a funcionar como estructuras estructurantes, es decir, en tanto que principios generadores y organizadores de prácticas y representaciones que pueden estar objetivamente adaptadas a su fin sin suponer la búsqueda consciente de fines y el dominio expreso de las operaciones necesarias para conseguirlos, objetivamente ‘reguladas’ y ‘regulares’ sin ser para nada el producto de la obediencia a reglas, y siendo todo esto, objetivamente orquestadas sin ser el producto de la acción organizadora de un jefe de orquesta.” (Bourdieu, 1980: 88-9)

[4] Khalil Gibrán. El profeta. Primera edición cibernética, junio del 2004. Captura y diseño, Chantal López y Omar Cortés

 

[5] Op.cit 4