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La televisión de la posmodernidad, influencia en el desarrollo social. Retos de la televisión comunitaria en Cuba.

Autora: Lic. Yudelkis Calaña Guevara

Evidentemente la televisión como producto artístico está cargada de significados que son establecidos a partir de códigos decodificados por receptores individuales , que le impregnan un significado particular .Debe señalarse como factor importante el papel que desempeña este medio en el receptor a partir de una realidad totalmente diferente y sobre todo diversa .Por ello debe sumarse, y de hecho , esta ha sido la tendencia, a nuevas visiones a partir del contexto actual en el que se desarrolla, desde el nuevo rol que desempeña la televisión en la sociedad. Tradicionalmente el Estado,la Iglesia, la familia y la academia jugaron un papel importante en cuanto a la divulgación y toma de conciencia frente a valores éticos y morales, el ejercicio de la ciudadanía y la formación de sujetos políticos y sociales. A partir del siglo XX los medios de difusión masiva han desempeñado un papel cada vez más preponderante al asumir estas funciones. Tengamos en cuenta que vivimos en medio de una “era“, que se ha dado en llamar posmoderna, cargada de inquietudes, trasformaciones y revoluciones en la informática y los medios, lo cual favorece la circulación de información y acceso, aunque en otros aspectos muchos autores consideren que es perjudicial por cuanto no todo lo que se promueve y consume es arte ni cultura  sino pseudoaerte  y pseudocultura (conceptos y visiones que bien merecen ser debatidos)

Lo cierto es que la tv juega un papel importante en la sociedad, es un medio de relativo fácil acceso  y está diseñado  para ser consumido e incluirse dentro  de la cotidianidad de las personas,  las familias. Su responsabilidad social es grande así como su papel dentro del desarrollo social, por ello debe ocuparse de dar mensajes educativos, de dar información de ser “ consumida”, tengamos en cuenta y cito textualmente :“La misión del ICRT se define como “un espacio informativo, educativo y de entretenimiento que satisface – a través de diversas formas estéticas – los intereses de los diferentes públicos cubanos así como la proyección mundial de la realidad nacional e internacional, en correspondencia con los principios dela Revolución Socialista.”Debemos preocuparnos y ocuparnos de hacer una televisión inteligente-desde el contenido- pero entretenida, es decir inteligente-desde la forma.

La tv , arte al fin, tiene un carácter polisémico, semiótico, cargado de significados que son asumidos o no por el receptor, esto nos lleva a uno de los principales conflictos en la realización del audiovisual.. se lo que quiero pero… ¿cómo lo traduzco en obra artística que sea atractiva y lleve el punto de vista deseado desde un contenido que responda a los intereses del ICRT?. ¿Cómo construir la representación de los valores sociales y ciudadanos en la tv en cuba y más específicamente en nuestra tv comunitaria?

La imagen audiovisual, en tanto texto, es susceptible de múltiples lecturas, las cuales, finalmente, tienen sentido, no en la pantalla, sino en el espectador. De acá se derivan consideraciones tanto frente al proceso perceptivo, como de socialización que posibilitan nuestros espacios. Tengamos en cuenta que las imágenes televisivas son susceptibles de una elaboración propiamente semiótica que conduce a su articulación discursiva, de la que depende su capacidad de contener significación .Debemos apropiar los contenidos de medios como la televisión para, a través de ellos, posibilitar encuentros que deriven en aprendizajes, diálogos, toma de conciencia y reconocimiento de la realidad y el entorno, que pueden ser incorporados por las audiencias en sus procesos cotidianos de conocimiento y reflexión. De ahí la importancia de favorecer público críticos, capaces de percibir estéticamente una obra.

Progresivamente se ha sacado el concepto de desarrollo meramente de la esfera de la economía aumentándose la relevancia de otras áreas de la vida humana, como por ejemplo, la cultura. Pensemos la cultura como un concepto mucho amplio donde se inserte de manera significativa el reconociendo de nuestra identidad. Desde esa mirada nuestros espacios televisivos estarían promoviendo un desarrollo social, a partir del tratamiento de diversas temáticas: la meramente cultural, agraria, científico técnica, realidades que deben representarse a partir de las necesidades e intereses de nuestro público que busca identificarse y encontrarse dentro de nuestra televisora. Para ello no podemos olvidar elementos básicos que parten del carácter simbólico del arte, y los modos de ser interpretados por cada uno de nuestros receptores. El desarrollo debe ser contemplado como fenómeno sociocultural, y las intervenciones a través de programas o acciones concretas deben ser legítimas culturalmente hablando.

Lo que para algunos constituye nuestra mayor debilidad, es nuestra mayor fortaleza: el pertenecer a esa comunidad para la cual trabajamos. Solo podemos competir con otros canales, videos, ipod y las innumerables opciones  tecnológicas a las que pueden acceder nuestros públicos si logramos hacerlos parte de esa obra que se muestra en pantalla. Nuestras limitaciones son muchas desde el punto de vista tecnológico, pero no son pretexto para la infertilidad de ideas, no son excusas suficientes para productos mediocres desde lo conceptual ni desde lo visual, lo atractivo de una televisora comunitaria está justamente ser ella misma, porque solo de esta manera nuestros receptores encontrarían puntos de contacto con su propia realidad y por lo tanto sentirse identificados y reflejados. Si tenemos en cuenta la individualización  de los seres humanos a partir de nuevas tendencias que han impuesto estilos de vida entonces debemos ir en busca de estos públicos más individuales e íntimos. Mostar generalidades resulta vano, es importante reflejar ejemplos desde lo individual donde se identifique ese publico diana, que sienta suya la experiencia compartida, que se sienta parte desde esa experiencia particular del producto que colocamos en pantalla.

Debemos  lograr más participación de nuestro público y ser más respetuosos de las culturas locales,  acentuando el debate sobre la necesidad de incorporar el conocimiento local como base de un desarrollo más sostenible..-

Los receptores son sujetos insertos en contextos sociales y culturales específicos que conforman su cotidianeidad, e influyen en la forma en que interpretan los mensajes delos medios. Todos llevamos, en el momento de ver televisión, características y esquemas de percepción y valoración diferentes que influyen en la manera en que respondemos a los mensajes de los medios de comunicación; es decir, es un proceso mediado.

Hacer buen arte en televisión no es un hecho fácil, es algo que está más allá de los criterios personales, intereses de los realizadores y políticas de programación. Algunos programas se  han acercado al modelo de televisión que todos los profesionales y estudiosos del medio aspiramos a ver; pero tarde o temprano, muchos de ellos,  han ido haciendo concesiones. Será demasiado pedir una televisión constante, creativa, capaza de acercarse al receptor a partir de lo que le interesa y de cómo le interesa ver?

Es cierto que la cotidianidad impone realidades, que dificulten que los creadores actuales puedan llegar lejos con sus obras televisivas, pero al menos estamos en la obligación de hacer obras  artísticamente válidas. Estamos en la obligación de hacer una búsqueda que abra los caminos hacia temas que interesen al receptor y tengan el comprometimiento del equipo de realización. Decirlo puede resultar sencillo, la realidad impone otras verdades. Existen muchos tipos de público y nuestro reto esta en llegar a cada uno de ellos. Cómo dejar de lado las banalidades?? Pues valorando en su justa medida a nuestros televidentes que suelen ser muy inteligentes, perspicaces y capaces al valorar un producto audiovisual. No es solo lo que se dice sino cómo se dice desde un lenguaje interesante innovador, original y orgánico. ¿Nuestro reto? complacerlos a todos, con todo tipo de producto, teniendo como norte nuestra política de programación, haciendo uso de la mayor herramienta con que contamos: formar parte  de la comunidad a la que destinamos nuestro producto audiovisual. Desde los medios de difusión logramos el desarrollo social si logramos ver nuestro producto audiovisual como una obra de arte (con los requerimientos que esto conlleva) que está destinada a ser consumida: Calidad  y Popularidad, Arte y Mercado no como contrarios, sino como elementos que se complementen en la búsqueda de nuestras raíces y nuestra cultura desde la perspectiva de las personas que la consumen.

 

TU DIOS Y EL MIO.

Si es tu Dios quien te dice

Qué él es único y omnisapiente;

Te subestima

Es que no existes.

 

Si tu Dios;  creador del cielo y de la tierra

Te prohíbe amar sencillamente amar

Como amamos todos o casi todos

Y disfrutar de todo cuanto él hizo

Entonces

¿para qué tanto esfuerzo en siete días y seis noches?

 

Si tu Dios te dice

Que solo en él puedes creer

Y te roba el derecho de creer en tus quimeras

En aquello que dicen los que ves orando ante un altar

O de rodillas alabando en un desierto

O descubrir en que creen los que no creen

¿A dónde vas?

 

Si tu Dios te obliga a que le temas

A que no puedas quererle

Como realmente se quiere a un hermano

A un amigo, a un perro, a un padre

O sencillamente al aire y a la tierra…!!!!

 

Si hace que te abstengas de acercarte

Hablar o estrechar la mano

De aquellos que no piensan

Como él o como te dice que seas tú

Mientras caminan uno junto al otro

Y te hace descreer la tolerancia;

Te cierra los caminos “otros”

Te convierte en ciego monocaminante

Y siembra la enajenación en tu conciencia

Con frases huecas hechas al afecto

Cantos de éxtasis

Omnubilatorios

Cantos que atrapan la forma deseada del momento…

¡Oh, Diós!

 

Si tu Dios te ama por los diezmos

Pedestales de lujo al que predica

Una paz para otra vida

Y en tanto predicar de cantos y alabanzas

Desde un claustro de egoísmo que se crean

Olvidan el Predicador, Tú y tu Dios

Toda la paz y amor que han lacerado

En ésta

La única

Terrenal

Efímera

Y justa vida…

 

 

Entonces.

Solo entonces.

Corro y alimento mis collares

Pongo agua nueva a cinco azucenas frescas

Beso a aquellos

Los que me han sido fieles al dolor

Aunque tengamos pensamientos

Diferentes ellos; diferente yo

Los que no siguen los mandatos de tu Dios

Voy a los proverbios de mi Santa Biblia

Y doy gracias a Dios una y mil veces;

Al Dios que me acompaña,

Le agradezco hundido en mi silencio

Desde el templo de mi cuerpo que es su templo

Que no haya sido él tu mismo Dios.

 

 

 

Paradise. El desnudo en el arte.

El desnudo en el arte

Publicamos la imagen titulada “Hell”, en este mommento observa usted la intitulada “Paradise”. ¿Cuál es la distancia entre el infierno y el paraiso? Solo un cambio de matices.

El desnudo es la forma más sencilla de expresar la belleza, porque el propio cuerpo es la belleza y el alma su sustancia.

El aliento martiano y el cine nuestro.

Por, Juan Ramírez Martínez.

 

Desde hace mucho tiempo vengo tratando de descifrar una incógnita que a ratos aparece en muchos de los que me rodean y es entonces cuando recuerdo que el crítico de cine contemporáneo se empeña más en demostrar cuanto sabe de lenguaje y de historia del cine que  en el análisis objetivo y subjetivo de la obra en cuestión y por tanto olvida, a veces, ir a la esencia, o sea al espíritu de la obra artística. La obra de arte primero trasmite emociones al que la aprecia, sea especialista o no y luego, aquel que conoce las reglas de la creación, aunque no sea creador, comienza a buscar los detalles de la composición para ver si se ajustan o no a los cánones establecidos por y para la disciplina. Tomando como pretexto esta introducción puedo ir más allá: ¿Cuántos de los que ahora leen estas reflexiones han escuchado alguna vez a alguno de los comentaristas y redactores hablar de la influencia de la obra martiana en una u otra cinta de las realizadas en Cuba? Creo que será muy difícil responder afirmativamente.

 

Mucho se habla de Martí por nuestros días y de su decisiva influencia en nuestro proceso social, pero con la rara excepción de los artistas de la plástica y de algunos ensayistas, son muy pocos los artistas que tengan incluido a Martí y su pensamiento de una manera tácita y consciente en sus obras. No obstante ello les aflora un Martí que ni ellos mismos saben que existe en sus adentros ni las causas de por qué existe. Los escultores recrean a un Martí tomado de fotos y muchos otros que se hacen llamar escultores recrean a otro Martí que más bien parece una imagen tomada del surrealismo. La iconografía plana martiana es muy rica y más rica aún la verborrea que sobre su obra y vida se escucha por muchos que son conminados en ocasiones a hablar del tema. Para ver a Martí en el cine o mejor dicho en el audiovisual nuestro, es menester que se acerque una efemérides relacionada con nuestro Héroe Nacional o sencillamente que se le haga un encargo a un realizador determinado. Muy pocas veces han surgido de la espontaneidad como solía suceder en una serie muy corta de trabajos realizados por el ICAIC en sus primeros años o en documentales donde resaltan los creados por el inigualable Santiago Álvarez.

 

La imagen de Martí en el cine hecho en Cuba comenzó a aparecer antes del 59 de manera muy esporádica y no fue hasta el año de su centenario (1953) que El Estado como tal se preocupó por hacer una cinta que dignificara la figura y recuerdo de El Apóstol (La Rosa Blanca). Se hizo una película conjuntamente con Méjico y con la dirección de El Indio Fernández que si bien no fue o no es una obra de muy mala calidad, en aquel momento fue rechazada y hasta hace muy poco estuve creyendo lo que había oído decir de esa película por algunos críticos: “es un bodrio y se ofende la imagen de Martí”.  Hoy, que por pura casualidad la cinta ha llegado hasta mis manos, al cabo de 52 años de estrenada, pienso que se fue injusto con la misma y su realizador y que los colegas que tanto me repetían en conferencias de que era una obra pedestre, estaban hablando como músicos de oídos. Lo que sí queda claro es que el resto del cine prerrevolucionario carecía de un total espíritu martiano.

 

Triunfa la Revolución del 59 y todo parece indicar que abordar el tema de una película sobre Martí hace temblar a muchos por la inmensa responsabilidad que eso requiere. Muchos son los que dicen que el tema de Martí está ausente de nuestro cine, pero cabría entonces hacerse otra pregunta: ¿Y no está siquiera el aliento Martiano en nuestro cine?

 

En el alegato del Moncada Fidel dejó claro y demostrado, por demás, que su aliento y su doctrina eran absolutamente martianos. Años más tarde, con su obra, quedó por sentado que el país y la educación seguían los postulados martianos al pie de la letra. Los principios que nos legó El Maestro en su corta trayectoria a través de su ejemplo y de su amplia bibliografía se ha ido patentizando en cada una de las esferas sociales de nuestro alargado y caluroso archipiélago.

 

Casualmente llegó a mis manos el Diccionario del Pensamiento Martiano y me puse a hojearlo.  Abrí al zar la página dedicada a la palabra “Patria” y encontré frases como estas “… la patria se levanta sobre los hombros unidos de todos sus hijos. No se tiene el derecho del aislamiento: se tiene el deber de ser útil”. ¿Y en qué otra cosa se empeña nuestro cine si no es el deber de ser útil a todos en la consagración del pensamiento y  la cultura?

 

“Las cosas patrias están siempre rebosando en el alma, y hablan demasiado cuando comienzan a hablar” Esta es otra de sus enseñanzas y sucede que surgen cintas que hablan de la patria y la ponen al ojo de todos en pantalla para que sepamos de nosotros mismos y veamos donde radican nuestros defectos y virtudes y es entonces cuando aparecen críticos mojigatos buscando curvas en la línea recta. Muchos son los ejemplos, y desafortunados algunos filmes, por “decir demasiado”según algunos, pero solo dicen las cosas de la realidad para engrandecer la patria más un reducido grupo de cerebros apocalípticos no es capaz de ver el alma de las cosas y centran su atención nada más que en el cuerpo, en la cosa material a veces deformada por una visión predispuesta y miope, que muere. Cada frase que leía me obligaba a remitirme a la fuente citada y de ese modo pude ver que eran infinitas las frases que evidenciaban mis conjeturas, tanto fuera como dentro de sus contextos.  Y mucho más del pensamiento de Martí se descubre en cada página del texto citado, tanto como para poder extendernos posteriormente en un análisis más casuístico y pormenorizado con ejemplos más concretos desde el punto de vista en que hoy abordo el tema.

 

De manera que el cine cubano contemporáneo, quiera o no, lleva siempre su aliento martiano pues en esas doctrinas fuimos educados. Nos enseñaron a leer y a pensar. Solo hay que leer a Martí con detenimiento y descubriremos su aliento en nuestro interior, en el interior de nuestro cine. A Martí se lleva dentro y por ello afloran en nuestro audiovisual los postulados éticos y estéticos de El Maestro.

La cultura audiovisual de Da Vinci a 300.

“A lo que hay que temerle no es a ese supuesto juez autoritario, verdugo de la cultura, imaginario, que hemos elaborado aquí. ¡Teman a otros jueces mucho más temibles, teman a los jueces de la posteridad, teman a las generaciones futuras que serán, al fin y al cabo, las encargadas de decir la última palabra!”

Fidel Castro Ruz. Palabras a los intelectuales.

Aunque parezca ingenuo, a veces resulta interesante pensar en la reacción que tendrían Niépce, Muybridge, Edison o los Lumieres si fuesen traídos en una de esas llamadas máquinas del tiempo (como la descrita por H. G. Welles) a este siglo que se debate en guerras increíbles donde mueren miles de personas de manera absurda sin verse jamás las caras porque ya no hay lucha frente a frente ni combate cuerpo a cuerpo; guerras que vivimos todos de un modo u otro pues los reportes que antes escribieran Hemingway y otros corresponsales, son hoy imágenes que nos agraden constantemente en cada una de las emisiones de los noticieros de la TV u otros programas especializados en una forma mucho más violenta pues nos llegan cuerpos decapitados, ciudades devastadas, soldados que se pasean por los escombros que ellos mismos crean con sus bombas y niños mutilados a través de la vista; vivimos un siglo en el que ya no es necesario retar al contrincante con un golpe de guante en el rostro pues una imagen enviada nos acorta la distancia; un siglo en el cual sus inventos ya no requieren de la gran complejidad mecánica que ellos, los pioneros, concibieron, pues ahora todo es electrónico (y chino, no europeo ni made in usa), como para asombrar a Edison quien seguramente comenzaría a reclamar patentes mientras los Lumieres estarían atónitos al ver que las cosas soñadas por ellos se han ido mucho más allá de las fronteras de la imaginación de todos los grandes, incluido Da Vinci (es posible). Sería fabuloso ver sus rostros ante un monitor de televisión cuando se enteraran que ese aparato es un pariente lejano de los prototipos creados por ellos. Pero sería más interesante aún, considero, verles las reacciones cuando se enteraran de la gran cantidad de problemas, conflictos, debates y demás cosas que se han generado en el mundo alrededor de esa forma de expresión audio visual (solo visual para los Lumiere y Edison)) de la cual ellos tienen también su responsabilidad… la televisión, esa pequeña caja con imágenes heterogéneas y con multiplicidad de colores y mensajes; esa caja que cada día se hace más delgada en grosor; esa caja que ocupa tanta parte del tiempo e invade la intimidad de nuestras familias; artefacto que es capaz de influir en nuestras decisiones a partir de sus mensajes; esa caja… ¿la caja de Pandora?! Es el engendro que degeneró de las creaciones de Niepce, Muybridge, Edison y los Lumieres y regresa ahora (seguro estoy que seguirá regresando infinidad de veces) para ocupar la esencia de este trabajo que propone abordar una arista de su Macro Discurso Global (MDG) motivado por la diabolización promovida deliberadamente por algunos especialistas sobre determinadas Unidades Significantes del MDG o Micro Discursos Televisivos (MDT), léase programas, mientras se obvia ¿ingenuamente? El Discurso Televisivo Dominante (DTD). (1)

La caja mágica centro de sala nos trae a reflexiones increíbles, a veces, sobre cosas que nunca pensamos serían parte de nuestras preocupaciones cotidianas. Los años 2007 y 2008 han sido testigos de dos grandes debates propiciados indirectamente por la televisión; por programas de televisión: uno de ellos fue provocado por el programa Impronta (2) y el otro análisis se inspira por la programación cinematográfica en televisión y cuando decimos televisión lo hacemos de manera general pues incluso los nuevos canales locales no están exentos de atrocidades aunque no han sido tomados como muestra en este estudio. La televisión porta a la vez el yin y el yang: lo mismo se puede ver un programa didáctico que otro donde no se le aporte directamente sabiduría al televidente. ¿Qué es lo bueno y qué es lo malo? ¿Qué es una programación con calidad y cual es la que no tiene calidad? ¿Quién decide lo que es bueno y lo que es malo? ¿Por qué estigmatizar algún producto televisivo o audio visual y qué consecuencias puede tener este hecho? Impronta nos enseñó que se puede ser ingenuo y agresivo sin razones aparentes. La televisión nos besa cada día mientras nos agrede. Esa caja mágica también nos puede ayudar a pensar. Esa caja ante la que nos sentamos plácidamente a recrearnos mientras descansamos o tal vez a trabajar cuando se hace con un programa didáctico, se puede convertir en un feroz lobo cuando alguien decide tildar una imagen, una porción, o una unidad significante de su discurso como diabólica, solo porque no se acoge a sus parámetros personales, y mientras tanto, pasan de manera inadvertida o desapercibida, cientos de horas de demonios vestidos de ángeles por nuestros ojos y nuestros subconscientes sin que los diabolizadores digan algo porque para ellos esos ángeles disfrazados no cuentan. Así comienza un análisis de la cultura audiovisual y de su macro discurso. Cabría preguntarnos inicialmente: ¿Existe una cultura audiovisual? ¿Cómo se erige y cómo funciona o debe funcionar en Cuba de ser cierta? ¿Existe un discurso televisivo?

(1).Discurso Televisivo Dominante – y dominante en un doble sentido: en tanto que domina, con ligeras variantes cosméticas, en las televisiones del mundo conocido, y en cuanto tiende a someter a su hegemonía el resto de los discursos de nuestra contemporaneidad. El discurso televisivo: espectáculo de la posmodernidad. Jesús González Requena. Ediciones Cátedra. Madrid, 1988. Pág. 11.

(2) Programa trasmitido por el Canal 6 de la Televisión Cubana, el cual, durante el año 2007 provocó una gran polémica entre los intelectuales al presentarse en este espacio a un ex funcionario del Gobierno Revolucionario. Este señor dictó leyes que afectaron el desarrollo de la cultura y de las personas que la hacen. El período de gobierno del mismo es conocido como Pavonado debido a su apellido y algunos intelectuales le llaman el quinquenio gris a partir de una expresión empleada por el intelectual Ambrosio Fornet.

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